En España desde siempre y hasta los años 70, se pescaban esturiones por su carne y sus huevas, tanto a orillas del Mediterráneo como del Atlántico, y a lo largo
del Guadalquivir, el Ebro, el Duero y el Tajo.
Estos famosos ríos de la península ibérica eran remontados por esturiones cargados de huevas para reproducirse, de las especies A. naccarii y A. sturio, e
incluso en algunos casos el famoso Beluga H.huso.
Desde los años 30 a los 60, se desarrolló la producción de caviar del Guadalquivir (Acipenser naccarii), siendo uno de los dos caviares europeos junto con el
francés (Acipenser sturio).
Históricamente el caviar ibérico fue, como en Francia o en Rusia, un manjar famoso y deseado. De hecho existió una marca de caviar ibérico que se exportaba, con
gran éxito incluso, hasta Rusia. Varias toneladas se conseguían cosechar cada año.
Durante estas décadas, la sobreexplotación de esta especie iberica por su caviar, así como la construcción de la presa de Alcalá en el Guadalquivir, causaron su
desaparición. Sólo quedaron algunos ejemplares salvajes del A. naccarii que remontaban el Po, en Italia.